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19/4/11

Mientras el minimalismo se alza como máxima en las pasarelas, el "maximalismo" acapara editoriales.

Maximalismo como alusión a la opulencia, a la excentricidad.
"Una ocasión para zambullirse en el universo bizarro y ultraglamouroso de iconos como Anna Piaggi o Isabella Blow".
Así queda enunciado el artículo que ilustra las páginas centrales de la versión francesa de Glamour.
Bajo el título Zéro Complexe, conocemos (con sus pros y contras) a personalidades como Blow, la que fuese mentora de Alexander Mcqueen, se caracterizaba por los sombreros en clave surrealista que emulaban souvenirs tales como bogavantes o aspiradores gigantes. Súper prácticos.
Tras suicidarse, en el año 2007, sus herederos decidieron subastar el vestuario de esta apasionada de la moda compuesto por 50 trajes diseñados por su amigo Mcqueen, 50 ejemplares del sombrerero Philip Treacy y numerosos zapatos de Manolo Blahnik.


Lady Gaga en tributo a Isabella Blow


Redactora de moda en la versión italiana de Vogue durante casi dos décadas, hoy Anna Dello Russo trabaja como consultora en la versión nipona de dicha revista.
"I don´t want to be cool, I want to be fashion" sentencia un estilo formado por prints (de leopardo), transparencias y gafas de sol que han sido precedente incondicional definitorio de divas tales como Lady Gaga.





Piaggi, musa del kaiser, o Mamie Zinzin, no ha pasado tampoco desapercibida, sus arriesgadas apuestas de color dejaron patente su estilo personal, veáse el mechón azul pitufo que surca su cabello y asoma bajo su enorme y particular sombrero.
No es de extrañar pues que le hayan salido imitadoras; Tavi es sin duda la personificación de su legado.
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Ellas, tan excéntricas y millonarias, amantes de la moda y de la experimentación son precursoras, sin ninguna duda de muchas de las vertientes actuales en el panorama de la moda.








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